
La obsesión del pimpollo es abrirse
antes de marchitar
Mas si el rosal respira lentamente miedos
¿Qué nos queda?
Miradas de invierno
canciones perdidas
los gestos encajonados
el aullido de una jauría
perros
medianoche
medialuna
Entonces la noche se cierra
sobre nosotros
como una caja
o más bien como un cajón
El miedo nos mata, nos ciega
arranca mis ojos como pétalos:
me quiere, no me quiere
Y no hay mar que me sacie
si se caen tus dedos
Y algo así como una pecera
entre nosotros
Ahogándonos con aire
peces saltando hacia la muerte
Si las mentiras te visten de negro
la necesidad lleno de ponzoña estos labios
Ya no habrá un amanecer
de cuerpos
convulsionando
Nadie más guardará esta sal
entre sus labios
ni asfixiará mis demonios
con abrazos
Tenue luz entre las nubes
deja ver la seca desolación
Rosal de fuego rojo
ahora apagado.